El decano de la Facultad de Educación Física, Raúl Eduardo Lischinsky, respondió a los reclamos estudiantiles por el estado del edificio y aseguró que desde la gestión se realizan arreglos de manera constante. En ese marco, relativizó las críticas y destacó la necesidad de un trabajo conjunto entre autoridades, docentes y alumnos.
“Para mí es muy importante que vengan los medios porque son los que visibilizan los problemas. No es la única facultad que tiene problemas edilicios, pero nosotros permanentemente, con la parte de construcciones y con la ayuda del rectorado, estamos arreglando toda nuestra facultad”, afirmó en diálogo con LA GACETA.
Lischinsky atribuyó parte de los inconvenientes a factores externos, como las recientes lluvias en la provincia, que, según explicó, afectaron tanto a edificios públicos como a viviendas particulares. “La idea es ir trabajando y que el alumnado se sienta cómodo”, agregó.
Estudiantes de Educación Física denuncian el deterioro edilicio: “Decimos basta”En relación con la protesta estudiantil, el decano le restó dramatismo y la interpretó como una instancia de diálogo. “Más que todo fue una convivencia entre los grupos políticos, que para mí fue excelente; que por primera vez se reúnan y dialoguen”, señaló. Además, indicó que ya se encuentran avanzando en la formalización de acuerdos.
Respecto de los problemas señalados por los estudiantes (especialmente en los baños), Lischinsky negó la existencia de un déficit estructural, aunque reconoció dificultades en el mantenimiento cotidiano. “Déficit no tenemos. La infraestructura se está arreglando permanentemente”, sostuvo. Y añadió: “Se arreglan los baños y a los 10 minutos están rotos de vuelta”.
En ese sentido, hizo un llamado a la responsabilidad compartida.“Los baños los tenemos que cuidar entre las autoridades y los alumnos. Hay un reclamo permanente por suciedad o roturas, pero también tenemos que cuidarlos entre todos”.
Por otro lado, consultado sobre denuncias de maltrato por parte de docentes (uno de los planteos surgidos durante la protesta), el decano admitió la complejidad del tema y aseguró que no existen presentaciones formales. “No hay ninguna denuncia por escrito que haya llegado al decanato. Puede haber situaciones, pero también hay libertad de cátedra y distintas formas de relacionarse”, explicó.
En esa línea, consideró que el clima institucional es, en general, positivo. “Creo que hay un buen ambiente de trabajo. Puede haber excesos de un lado y del otro, pero lo importante es el respeto mutuo”.
Finalmente, Lischinsky insistió en la necesidad de sostener el diálogo y el trabajo conjunto para mejorar las condiciones en la facultad. “Si trabajamos entre todos vamos a llegar a buen puerto”.